En una sociedad sobre saturada de información donde no faltan las personas que se suben a cualquier carro, teoría conspiratoria o corriente (cuanto más oriental, parece que mejor), la prudencia es una cualidad que valoro infinitamente. Por eso me cuesta mucho afirmar y negar con contundencia, y más en el mundo cosmético de aficionada, donde las necesidades y gustos son tan variados. Sin embargo, hoy me he visto arrastrada por la tentación, y aunque me guste poco, os presento a cuatro prendas lerendas que me han dejado bien chafada.
Altas expectativas, la curiosidad que mató al gato...nada nuevo bajo el sol en este tipo de chascos. Además, las decepciones han venido de marcas consolidadas, pero claro, parte de la consolidación en el mercado de estas marcas ha de agradecerse más a sus expertos en publicidad y diseño que a sus químicos.
También, he de admitir algo, falta de entendimiento. Me niego a pensar que estos cosméticos sean un desastre de principio a fin, sino que no he dado con ellos en el momento adecuado o mi falta de conocimientos no me deja sacarles el máximo partido. En cualquier caso, mi encuentro con ellos ha sido poco provechoso.
Vamos a ver a este grupito más de cerca...


