Los pequeños gestos son los que muchas veces te ayudan a seguir adelante o te hacen recordar el por qué de las cosas que deseaste o que emprendiste. Son centelleantes soldados menudos que ganan la batalla a la desidia y al desazón. Esta ha sido una constante que se ha manifestado en muchos ámbitos de mi vida, y cómo no, ahora también en esta afición que es la belleza. No siendo pocas las veces que me alejaba del ordenador, volvía a acercarme al recordar que hay cosas hermosas que merecen ser compartidas. Por muy materiales o superfluas que sean, la belleza es belleza, por sí misma y sin necesidad de justificación.
Hace un tiempo que me di cuenta de que en mi cotidianidad existen productos de maquillaje a un precio irrisorio que considero de una calidad muy reseñable. Máscaras de pestañas, labiales, lápices de ojos y demás compañeros que destacan en sus estantes de marcas baratas y cuya mención no podía dejar pasar. Hoy llegó el turno de un par de paletas para dar luz y color a nuestro rostro, de manos de dos de los reyes británicos del maquillaje asequible, W7 y I Heart Makeup.















