Tenía muchas ganas de que esta entrada viera la luz, porque los correctores son un producto de maquillaje que me encantan, y además les encuentro ese toque divertido que tiene toda herramienta del camuflaje. Hace relativamente poco que los utilizo, menos de dos años, pero se han convertido en una herramienta básica y a veces ¡mágica! Camufla una ojera aquí, disimula un granito allá, desvanece los poros por acá...Son muchas las posibilidades que los correctores nos ofrecen, incluso la de sustituir a la base si queremos ir ligeras, o mezclarlos con nuestra hidratante y conseguir una crema con color que difumine imperfecciones con liviandad. ¡Hasta de prebase para ojos me gusta usarlos!
Por esa versatilidad, los correctores se han ganado un buen puesto en mi neceser. A día de hoy tengo varios, para diferentes ocasiones, estaciones del año, zonas del rostro y necesidades. Al igual que cada corrector es único en textura, cobertura o color, también es importante el modo de aplicarlos, la cantidad y los utensilios.
¿Os gustaría saber cuáles son los que uso y mis favoritos entre ellos?




